En la localidad de Mechita, dentro del distrito de Alberti, comienza a tomar forma un problema que vecinos y fuentes locales describen como una crisis sanitaria y ambiental en expansión. El foco de las denuncias apunta directamente al accionar del municipio y a la forma en que se estaría gestionando —o desgestionando— la disposición de residuos.
Según testimonios recogidos en la zona, la basura generada en el distrito estaría siendo arrojada de manera sistemática en sectores cercanos al canal y a áreas vinculadas al curso del Río Salado. A esto se suma otro elemento que agrava la preocupación: la quema de residuos a cielo abierto, una práctica que, de confirmarse, representa un riesgo directo para el ambiente y la salud de quienes viven en los alrededores.
La situación, sostienen distintas voces locales, se arrastra desde la gestión del exintendente Germán Lago. Para algunos vecinos, se trata de una herencia que deberá ser corregida.
Lo llamativo del caso es la distancia que existiría entre el discurso oficial y lo que ocurre en el territorio. Mientras desde el municipio se promociona en medios y campañas institucionales un supuesto avance en el tratamiento de residuos, fuentes aseguran que la realidad sería distinta. De acuerdo con esas versiones, la comuna destina importantes sumas para trasladar toneladas de basura al CEAMSE, y lo haría —según relatan— por disposición judicial.
Ese dato abre otro interrogante: si existe una orden de la Justicia para la disposición de residuos fuera del distrito, ¿por qué persisten los basurales y la contaminación en las inmediaciones del canal y del río? ¿ EL FALLO JUDICIAL?
A esto se suma un antecedente que vuelve a aparecer en las conversaciones locales. En su momento, el municipio anunció inversiones millonarias en obras vinculadas al desarrollo turístico y ambiental en la zona del canal, con proyectos asociados a pesca, recreación y mejoras en el entorno natural, dentro de un programa denominado “Volver”. Durante la pandemia también se mencionaron iniciativas paralelas al llamado plan maestro del Salado. Sin embargo, según vecinos consultados, muchas de esas obras nunca se concretaron o no se ven reflejadas en el terreno.
La pregunta es simple y directa: qué ocurrió con los recursos anunciados y cuál fue el destino de esos fondos.
Mientras tanto, el impacto ambiental se vuelve cada vez más visible. La acumulación de residuos y la quema generan preocupación por posibles consecuencias sanitarias, además del deterioro del ecosistema en una zona que, paradójicamente, había sido presentada como un espacio a recuperar y potenciar.
Para quienes siguen de cerca el tema, la responsabilidad política del municipio aparece en el centro del debate. No solo por la gestión de los residuos, sino por lo que consideran una contradicción entre los anuncios oficiales y lo que ocurre en el territorio.
En Mechita, la discusión ya dejó de ser un rumor de pasillo. Empieza a convertirse en un reclamo abierto que pone en agenda una cuestión sensible: el manejo de la basura, el cuidado del ambiente y la transparencia sobre cómo se utilizan los recursos públicos.
