La llegada del Dr. Gaute a la intendencia de Alberti abría, al menos desde las formas, la expectativa de una necesaria renovación en los mecanismos de cara a la sociedad. Sin embargo, el inicio de su gestión en materia de transparencia confirma que en el Palacio Municipal las mañas no se jubilan: solo cambian de nombre. El hecho de que la declaración jurada patrimonial del actual intendente no esté presente en la página web oficial es una alarmante señal de desprecio por el derecho al acceso a la información que tienen los contribuyentes.
Este “apagón informativo” adquiere una gravedad institucional mayor cuando se analiza de dónde viene el distrito. La ausencia de los datos patrimoniales de Gaute no es un hecho aislado, sino la continuidad perfecta del esquema que implementó Germán Lago durante sus mandatos anteriores. Las presentaciones de Lago tampoco se encuentran disponibles en los portales públicos, privando a la comunidad albertina de una herramienta elemental de control democrático: saber cómo entraron y cómo se retiraron económicamente quienes administran los recursos de todos.
La declaración jurada de los funcionarios públicos no es un asunto privado ni un trámite burocrático de cortesía; es la única garantía que tienen los ciudadanos para verificar que el enriquecimiento ilícito y el conflicto de intereses no forman parte de la función pública. Ocultar estos documentos en la era de la digitalización es una decisión política deliberada. Delata una concepción del Estado donde los gobernantes se consideran dueños de la información y donde el secretismo es el escudo predilecto para resguardar la rosca y evitar el escrutinio vecinal.
Mientras el municipio mantenga las declaraciones juradas de Gaute y el historial de Lago bajo un cono de sombra digital, cualquier discurso oficial sobre la modernización, la ética o el compromiso con el pueblo carecerá de valor. La confianza pública no se declama en gacetillas de prensa; se demuestra subiendo los números a la web y permitiendo que la gente mire las manos de quienes manejan el presupuesto de la ciudad.
