La nueva designación al frente del Comando de Prevención Rural (CPR) de Alberti comenzó a generar ruido dentro de la Policía bonaerense y, según distintas versiones que circulan entre integrantes de la fuerza, también habría provocado malestar entre efectivos con mayor antigüedad y trayectoria. La controversia tomó estado público a partir de una publicación realizada por la página de Facebook “Rumores Policiales”, un espacio que, aunque cuenta con alrededor de 275 mil seguidores, registra según fuentes vinculadas al ámbito policial una importante interacción con integrantes de la fuerza. Por ese motivo, dentro del propio ambiente policial algunos interpretan sus publicaciones como un reflejo de situaciones que difícilmente llegan a los canales oficiales.
El caso puntual de Alberti tiene como protagonista a la Oficial Inspector Carla Lamas, quien asumió la jefatura del CPR local en reemplazo del Comisario Sebastián Rodríguez, trasladado a la Subcoordinación de Chivilcoy junto al Comisario Inspector Maximiliano Tonello. El cuestionamiento que aparece detrás de la designación no estaría necesariamente vinculado con la persona que ocupa el cargo, sino con una cuestión mucho más sensible dentro de cualquier estructura jerárquica: la relación entre rango, antigüedad, experiencia y responsabilidad operativa. Desde “Rumores Policiales” sostuvieron que la decisión implica colocar a personal de menor jerarquía al frente de dependencias que históricamente estuvieron conducidas por oficiales con rangos superiores, algo que podría alterar la tradicional cadena de mando.
La publicación fue particularmente dura al señalar que este tipo de decisiones estaría generando malestar interno, especialmente entre policías con muchos años de servicio. Según la versión difundida, existirían comisarios con más de 25 años de trayectoria que permanecen sin funciones o relegados dentro de la estructura, pese a contar con experiencia y antecedentes profesionales. Se trata, de todos modos, de afirmaciones provenientes de fuentes y publicaciones vinculadas al ámbito policial que deberían ser contrastadas oficialmente. La pregunta que queda planteada es si las designaciones responden exclusivamente a criterios operativos y profesionales o si existen otros factores detrás de los movimientos dentro de la estructura rural.
El episodio también incorpora una dimensión política. Según la publicación, la salida de Rodríguez habría contado con la recepción del intendente de Alberti, Jorge “Coco” Gaute, y del secretario de Gobierno, Martín Pulero Costanzo. Esa referencia alimenta otra de las sospechas que aparecen en los comentarios internos: hasta dónde llega la autonomía de la conducción policial cuando se producen cambios en dependencias estratégicas de seguridad rural. Para los productores agropecuarios, además, no se trata de una discusión menor. El CPR cumple una función específica en una zona donde la prevención de delitos rurales, el patrullaje de caminos y establecimientos y la respuesta ante hechos que afectan al sector productivo requieren conocimiento territorial y experiencia operativa.
La controversia, entonces, excede el nombre de una jefa o de un comisario trasladado. Lo que aparece detrás es una discusión más profunda sobre cómo se construyen los mandos dentro de la Policía Rural bonaerense y cuáles son los criterios utilizados para decidir quién conduce una dependencia. Si la antigüedad, el mérito y la experiencia dejan de tener peso frente a otros criterios, el problema no sería solamente interno: podría terminar afectando la autoridad de los propios jefes y, en consecuencia, el funcionamiento cotidiano de las patrullas. Y si, por el contrario, las designaciones responden a criterios reglamentarios y objetivos, será la propia conducción policial la que debería explicar cuáles fueron esos fundamentos y despejar las dudas que ya comenzaron a circular.
Por ahora, la Superintendencia de Seguridad Rural, conducida por el comisario general Walter Mamani, quedó en el centro de la discusión. La publicación de “Rumores Policiales” puso en palabras un malestar que, según quienes conocen el funcionamiento interno de la fuerza, podría ser bastante más amplio de lo que muestran los comunicados oficiales. En Alberti, mientras tanto, el cambio de conducción del CPR abre una pregunta inevitable: ¿se está privilegiando la experiencia y la carrera policial o se está construyendo una estructura donde pesan más las decisiones de conducción y los respaldos políticos? La respuesta no debería quedar en los rumores. Debería surgir de explicaciones concretas de las autoridades responsables.
