El barro de la politiquería en el deporte hípico y la doble vara del relato rural

Alberti Endurance

La realización de competencias hípicas de relieve nacional e internacional en nuestra región constituye un patrimonio deportivo y cultural que excede largamente las grietas partidarias. El prestigio de las instituciones ecuestres y el esfuerzo de los clubes hípicos por sostener estándares de excelencia no pueden, bajo ninguna circunstancia, quedar opacados por las urgencias de la politiquería barata ni por el oportunismo de dirigentes que carecen de una comprensión real del sector.

En localidades como PLA y los cuarteles rurales del distrito de Alberti, el arraigo de las actividades tradicionalistas y el deporte hípico representan una identidad viva. Que personajes de la política local intenten empañar o subirse a estas organizaciones para disputar cuotas de poder o proyectar discursos sesgados es un error grosero. Históricamente, determinados sectores del peronismo territorial han enarbolado una retórica hostil hacia el campo, catalogando de “oligárquicas” a expresiones que, en realidad, involucran a trabajadores, criadores y apasionados de las tradiciones criollas de todas las clases sociales. Esta desconexión conceptual los lleva a mirar con recelo lo que no entienden y a intentar colonizar políticamente lo que funciona de manera independiente. La foto del intendente Kirchnerista de Bragado Sergio Barenghi, junto al senador German Lago, no tiene ningún sentido.

La hipocresía discursiva queda al desnudo cuando se contrastan las urgencias del territorio con las fotos de ocasión. Resulta alarmante observar a funcionarios y operadores que en los despachos fustigan a los productores agropecuarios, pero luego se agolpan en las tranqueras buscando legitimidad o rédito publicitario. Esta supuesta cercanía carece de toda sustentabilidad cuando el propio sector rural enfrenta problemas estructurales graves y de larga data, como el pésimo mantenimiento de los caminos rurales, la falta de conectividad y la ausencia de infraestructura básica para la producción. El campo y las instituciones tradicionalistas necesitan soluciones de fondo y respeto institucional, no palmaditas en la espalda en vísperas de eventos importantes.

A las puertas de la tradicional celebración que se avecina en la vecina localidad de Pla, contaminar el clima con chicanas y disputas facciosas carece de sentido político y, fundamentalmente, de lógica publicitaria. Introducir el barro de la rosca en el ámbito del caballo y el deporte ecuestre solo logra ahuyentar a los auspiciantes, desgastar a los dirigentes de los clubes que trabajan ad honorem y opacar una vidriera que debería orgullo para todo el partido de Bragado y la región. Las competencias y las fiestas populares pertenecen a la comunidad; la politiquería, afortunadamente, tiene fecha de vencimiento en las urnas.